PreguntAs freCUENTES sobre sexualiDAD Y crianZa
La sexualidad durante la crianza es un tema importante y lleno de dudas. Es normal que la vida sexual cambie cuando se tienen hijos e hijas, pero con información y comunicación, se puede mantener unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias.
1 - ¿Es normal que el deseo sexual disminuya después de tener hijos o hijas?
2 - ¿La lactancia afecta el deseo sexual?
3 - ¿Cómo podemos tener relaciones sexuales si el cansancio nos supera?
4 - ¿Qué pasa si uno de los dos miembros de la pareja tiene más deseo que el otro?
5 - Nos sentimos más como «padres» o «madres», que como «pareja», ¿es normal?
6 - ¿Tenemos que planificar nuestros encuentros sexuales? Parece poco espontáneo.
7 - ¿Qué pasa si el cuerpo de la madre ha cambiado y ya no cree que sea deseable?
8 - ¿Los hijos o hijas nos pueden escuchar durante el sexo?
9 - ¿Hay que hacer algo diferente para tener sexo cuando tenemos hijos o hijas?
10- ¿La falta de sueño afecta la vida sexual?
11- ¿Cómo podemos reconectar como pareja sin que todo sea sexo?
12- ¿Cuándo deberíamos buscar ayuda profesional?
13- ¿Tenemos que hablar de sexualidad delante de los hijos o hijas?
14- ¿Qué hacer si mi hijo o hija me encuentra haciendo sexo con mi pareja?
P1.¿Es normal que el deseo sexual disminuya después de tener hijos o hijas?
R.Sí, es muy normal, sobre todo durante los primeros años de crianza. La fatiga, los cambios hormonales que sufre la madre, el estrés y la nueva rutina con el hijo o hija pueden hacer que el deseo sexual disminuya. Es una fase temporal para muchas parejas.
P2.¿La lactancia afecta el deseo sexual?
R.Sí. Las hormonas de la lactancia (prolactina) pueden reducir los niveles de estrógenos, lo que puede causar sequedad vaginal y una disminución del deseo sexual. Esta es una respuesta natural del cuerpo. La sequedad vaginal mejora con el uso de lubricantes vaginales.
P3.¿Cómo podemos tener relaciones sexuales si el cansancio nos supera?
R:La comunicación es clave. Hablar abiertamente sobre el cansancio y las expectativas. Las relaciones sexuales no son exclusivamente sexo con penetración, también son abrazarse, besarse, tocarse, hacerse masajes o simplemente pasar tiempo de calidad juntos para mantener la conexión.
P4.¿Qué pasa si uno de los dos miembros de la pareja tiene más deseo que el otro?
R:Es una situación muy habitual. La mejor manera de afrontarlo es hablar con respeto y comprensión. Intentar encontrar un punto medio, mostrar afecto de otras maneras y recordar que las fases de deseo pueden cambiar a lo largo del tiempo.
P5.Nos sentimos más como «padres» o «madres», que como «pareja», ¿es normal?
R:Absolutamente normal. La crianza puede absorber mucha energía y atención, y es fácil olvidar el rol de pareja. Es importante buscar momentos para los dos, para reconectar como pareja y como amantes.
P6.¿Tenemos que planificar nuestros encuentros sexuales? Parece poco espontáneo.
R:Es posible, ¡muchas parejas lo hacen! Con la crianza, la espontaneidad puede ser difícil. Planificar momentos para las relaciones sexuales puede parecer menos romántico, pero asegura que se produzcan y os permite anticiparos y prepararos. Puede ser sorprendentemente excitante.
P7.¿Qué pasa si el cuerpo de la madre ha cambiado y ya no cree que sea deseable?
R:Algunas mujeres experimentan cambios en la imagen corporal después del parto (estrías, cicatrices, flacidez). Es importante ser amable con el cuerpo y estar orgullosa de él por crear una nueva vida. Habla con la pareja sobre cómo te sientes; a menudo, ella no ve estos cambios de la misma manera. La confianza y la comunicación son muy importantes.
P8.¿Los hijos o hijas nos pueden escuchar durante el sexo?
R:Sí, es posible. Si son pequeños o duermen cerca, es importante ser conscientes del ruido y la privacidad. Puedes considerar horarios (cuando duerman profundamente) o lugares donde haya más intimidad y menos posibilidades de que os oigan.
P9.¿Hay que hacer algo diferente para tener sexo cuando tenemos hijos o hijas?
R:Quizás haya que adaptarse. Puede que necesitéis hacerlo más rápido, con más discreción, o probar diferentes momentos del día. La creatividad y la flexibilidad son grandes aliadas. Explorad lo que os funcione mejor.
P10.¿La falta de sueño afecta la vida sexual?
R:Sí, mucho. La privación de sueño reduce la energía, la paciencia y el deseo. Priorizar el descanso, siempre que sea posible, puede tener un impacto positivo no solo en vuestro bienestar general, sino también en vuestra vida sexual.
P11.¿Cómo podemos reconectar como pareja sin que todo sea sexo?
R:Se puede intentar volver a hacer cosas juntos que os gustaban antes de tener criaturas: salir a cenar (si es posible), ver una película en pareja, hablar de temas que no sea vuestra criatura, o simplemente pasar tiempo de calidad en pareja.
P12:¿Cuándo deberíamos buscar ayuda profesional?
R:Si el deseo sexual es inexistente durante un periodo largo, si hay dolor persistente durante el sexo, si la falta de intimidad está creando tensión en la pareja o si sentís que no podéis comunicaros, buscar la ayuda profesional puede ser muy beneficioso.
P13.¿Tenemos que hablar de sexualidad delante de los hijos o hijas?
R:No hay que hablar de vuestra vida sexual íntima con los hijos o hijas. Pero sí que es bueno que vean que tenéis una relación afectuosa y respetuosa. Mostrar afecto, como abrazos, caricias y besos, les enseña sobre el amor en una relación.
P14.¿Qué hacer si mi hijo o hija me encuentra haciendo sexo con mi pareja?
R:Sobre todo, mantened la calma. Si reaccionáis con miedo o rabia, podría pensar que el sexo es algo malo o sucio, y eso podría afectarle a largo plazo. La primera sensación de los niños y niñas cuando ven una escena como esta es asustarse, pueden pensar que os estáis haciendo daño y no entender qué está pasando.
Podéis abrazaros y reíros como si estuvierais jugando. No hay que esconder el tema y hacer como si nada, hay que hablar de ello con un tono de voz amable, comprensivo y flexible, nunca de reproche. Ni hablar del tema como si fuera sucio o un secreto que da vergüenza, sino de manera clara, concisa y dulce.
Al empezar la conversación, lo mejor es que tu hijo o hija te diga primero qué ha visto o sentido. A partir de lo que te cuente, le puedes explicar, de manera sencilla y según su edad, que es normal que las personas adultas expresen su amor de manera privada, y que, si se encuentra la puerta cerrada, hay que tocar antes de entrar y esperar que le den permiso para entrar. Por ejemplo, le puedes decir que «A veces, las personas adultas necesitamos espacios de privacidad, igual que tú la necesitas cuando te duchas o vas al baño» o que estabais juntos pasándolo bien. Dejarle claro que no os estabais peleando ni haciéndoos daño, que es un «juego de mayores» para pasarlo bien. Hay que resolver las dudas que pueda tener, con sinceridad, pero sin dar demasiados detalles.