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Internet: un espacio seguro para las familias

El principal valor de Internet es que proporciona un acceso sin precedentes a gran cantidad de información. Sin embargo, quizás alguna información no es apropiada para ciertas personas. Algunos de los riesgos son los siguientes: Ver material o contenidos inapropiados para la edad del niño o adolescente: contenidos violentos, pornográficos, racistas, discriminatorios, de sectas, etc. Recepción no deseada de material, envíos publicitarios, correos sectarios, etc. Amenazas, hostigamiento: la utilización de determinados grupos de noticias o boletines puede hacer que recibimos mensajes hostiles o con amenazas, o simplemente material beligerante o comprometido con una idea, servicio, empresa, etc. El hipotético peligro de ser atropellado por un coche no hace que dejemos nuestros hijos siempre en casa; en cambio, insistimos a enseñarlas las reglas que tienen que seguir para evitar riesgos: "Mira antes de atravesar", "No vayas con extraños", etc. Internet no es diferente; hay que enseñar a nuestros hijos lo que no tienen que hacer y lo que tienen que hacer en determinadas situaciones. Ellos mismos son los que se pueden proteger mejor de cualquier abuso o situación potencialmente peligrosa. La mejor manera de asegurarme de que nuestros hijos hacen un uso correcto de Internet es estar con ellos, tener contacto con lo que hacen, dedicarles un tesoro que se nombra tiempo y que cada día es más escaso. Énseñalos, ayúdalos a buscar información, no los ocultes que hay información que no es adecuada para ellos: de esta forma ellos mismos serán los que la rechacen si se lo ofrecen. El principal valor de Internet es que proporciona un acceso sin precedentes a gran cantidad de información. No obstante, quizás alguna información no sea apropiada para ciertas personas. Algunos de los riesgos son los siguientes: Ver material o contenidos inapropiados para la edad del niño o adolescente: contenidos violentos, pornográficos, racistas, discriminatorios, de sectas, etc. Recepción no deseada de material, envíos publicitarios, correos sectarios, etc. Amenazas, hostigamiento: la utilización de determinados grupos de noticias o boletines puede hacer que recibimos mensajes hostiles o con amenazas, o simplemente material beligerante o comprometido con una idea, servicio, empresa, etc. El hipotético peligro de ser atropellado por un coche no hace que dejemos nuestros hijos siempre en casa; en cambio, insistimos a enseñarlas las reglas que tienen que seguir para evitar riesgos: "Mira antes de atravesar", "No vayas con extraños", etc. Internet no es diferente; hay que enseñar a nuestros hijos lo que no tienen que hacer y lo que tienen que hacer en determinadas situaciones. Ellos mismos son los que se pueden proteger mejor de cualquier abuso o situación potencialmente peligrosa. La mejor forma de asegurarnos de que nuestros hijos hacen un uso correcto de Internet es estar con ellos, tener contacto con lo que hacen, dedicarles un tesoro que se nombra tiempo y que cada día es más escaso. Énseñalos, ayúdalos a buscar información, no los ocultes que hay información que no es adecuada para ellos: de esta forma ellos mismos serán los que la rechacen si se lo ofrecen.